Los payasos ya vienen

La presente publicación es, si se quiere, un experimento lúdico, un juego de laberintos cuyas paredes espejadas son un desafío para nuestro precario sistema de percepción pentasensorial (principal matriz de nuestra enmarañada arquitectura mental).
Por esto, es necesario abstenerse de todo depósito de fe en los órganos de uso corriente; de lo contrario el lector es pasible de verse envuelto en un intrincado mecanismo de apariencias efímeras, de espejismos sin substancia.
Aquello que cada uno haya creído para sí hasta el momento, todo preconcepto, toda idealización previa (fundada quizá en la posesión de ciertas facultades del intelecto o del espíritu) eso mismo es preciso dejarlo de lado. Puesto que cada una de las apariciones que se vayan sucediendo en este laberinto, que permanentemente cambia las claves de su disposición geográfica, son imposibles de capturar ni fisica, ni intelectual, ni espiritualmente. La única posibilidad entonces, es entregarse a esta experiencia con la voluntad de un principiante o de un recién nacido que, con ojos vírgenes, observa todo de manera expectante.
Una vez superados los límites del entendimiento y las impresiones del quejumbroso “yo”, quedarán liberadas las fuerzas reprimidas. Los potenciales ocultos, ensombrecidos hasta el momento por los fugaces resplandores de ciertas facultades puestas en práctica de manera elemental, serán desatados; lo que dará lugar a la aparición de la creatividad absoluta, de nuestra naturaleza verdadera, del impulso del ser definitivo.
La permanencia dentro de este experimento creativo queda librada al arbitrio de cada lector. A la capacidad de tolerancia que cada uno posea, al momento de hallarse en la encrucijada de tener que derribar sus propios prejuicios, sus limitaciones permanentes, para seguir adelante. Todas aquellas barreras personales que no puedan ser vencidas en un primer intento tendrán su desquite en un segundo, un tercero o un cuarto para aquel que lo crea conveniente.
De aquí en más los posibles destinos, dentro de este complejo sistema de escenarios flotantes, corren por cuenta del lector.
Que cada uno encuentre su camino.
Profánides de Coloctomo


1 Comments:
leo tus palabras...
4:24 p. m.
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